
"Debia de tener la edad de Mathilde, pero, por desgracia, era mucho menos listo que ella...No tenía su humor mordaz. Todavía no me habían enseñado a desconfiar de los adultos ni a entrecerrar los párpados cuando la vida se acercaba disimulando. No, yo era un niño todavía. Un niño obediente que os llevaba restos de tarta y recuerdos de parte de su mamá"