jueves, 9 de septiembre de 2010

La hija del caníbal - Rosa Montero

"...Hans no la quería, la historia se acababa, y Lucía estaba atravesando ese momento de desesperación aguda del final, cuando una pierde la poca dignidad que le queda y telefonea cuando no debe telefonear, y suplica, y llora, y dice frases patéticas que jamás sospechó que pudiera escuchar de sus propios labios. Y, asi como al herido todos los golpes le van a parar a la reciente brecha, al enfermo de desamor toda la realidad le aumenta la angustia de la pérdida. Demodo que el corazón se le detiene cuando ve un coche semejante al de él; o cuando oye, a través de la televisión de cualquier bar, la canción que escucharon juntos una tarde; o cuando huele, en un peatón casual con el que se cruza (tal vez un gordo horrible con la nariz peluda), la estela inconfundible de la misma colonia que él usaba."

La hija del caníbal - Rosa Montero

"Toda mi vida he querido olvidar los sueños de la infancia. Suenan a costumbrismo.Toda mi vida he odiado el costumbrismo. Prefiero la picaresca; al menos el pícaro es un héroe que sabe defenderse, a base de ingenio, de las atrocidades del destino."