"Los pájaros comenzaron a cantar en las ramas de la fila de árboles que estaba detrás del cuerpo caído, como lo hubieran hecho cualquier otro amanecer. Como si él nunca hubiera existido; como si jamás hubiera tenido una razón específica para vivir, como si todas las historias y los retratos hubieran sido una mentira o una farsa. Era como si la sangre fuera cenizas y como si el canto de una viuda fuera sólo la dolorosa prolongación del llanto de un niño. Casi nadie sabía cuánto lo había amado su madre, o la felicidad que había sentido con su llegada al mundo, cuando lo amamantaba... En ese preciso momento, parecía no haber dejado eco alguno en este mundo."
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