"La sinceridad recompensada es uno de los placeres más gratificantes que existen en esta vida"
viernes, 24 de diciembre de 2010
Albert Espinosa - Todo lo que podríamos haber sido si no fuéramos tu y yo
“Rompes a llorar o a reír. Creo que vale la pena hacerse añicos por esos sentimientos.”
Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo - Albert Espinosa
¿De qué va "la vida"? Pues de amor.
Albert Espinosa - Todo lo que podríamos haber sido si no fuéramos tu y yo
"Hay tantas cosas que si se pronunciaran en voz alta desvelarían secretos de una intensidad que quizás no podríamos asumir"
jueves, 23 de diciembre de 2010
Albert Espinosa - Todo lo que podríamos haber sido si no fuéramos tu y yo
"Tenemos miedos. Todos tenemos miedos, aunque lo bueno de esta vida es que casi nadie nos pregunta cuáles son los nuestros. Los intuyen, los huele, se encuentran con ellos en un día en un aeropuerto, en medio de una calle oscura, al subir a un autobús en una ciudad desconocida… Y de repente se dan cuenta de que somos miedosos al volar, a la oscuridad, a que nos roben o a amar y entregar en el sexo parte de nosotros."
martes, 14 de diciembre de 2010
Luciérnagas - Ana María Matute
(...) Vive todos tus minutos antes de que sea tarde. Y sobre todo, no pienses nunca en el mañana. No existe una edad concreta y definitiva a alcanzar. No está la felicidad a los veinte, a los treinta o a los cincuenta años. Todas las edades pasan, huyen sin detenerse...No, no. El mañana es otra mentira. Ni si quiera sabes si vivirás esta noche...
jueves, 7 de octubre de 2010
Más y más lejos - Sebastián Barry
domingo, 3 de octubre de 2010
Perdona si te llamo amor - Federico Moccia
"Noche de ventanas entreabiertas para recibir un atisbo de primavera. Noche de colchas que protegen y recuerdos que dejan dudas y un sabor un poco amargo en la boca."
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Federico Moccia,
Perdona si te llamo amor
Perdona si te llamo amor - Federico Moccia
"Buenos días mundo. ¿Me haces un regalo hoy ?Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva. Una rosa dejada por alguien que piensa en mí y a quién todavía no conozco. Lo sé. Un contrasentido. Pero me haría sonreír."
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Federico Moccia,
Perdona si te llamo amor
Perdona si te llamo amor - Federico Moccia
"Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debes merecerlo cada día"
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Perdona si te llamo amor
viernes, 1 de octubre de 2010
Más y más lejos - Sebastian Barry
"Los pájaros comenzaron a cantar en las ramas de la fila de árboles que estaba detrás del cuerpo caído, como lo hubieran hecho cualquier otro amanecer. Como si él nunca hubiera existido; como si jamás hubiera tenido una razón específica para vivir, como si todas las historias y los retratos hubieran sido una mentira o una farsa. Era como si la sangre fuera cenizas y como si el canto de una viuda fuera sólo la dolorosa prolongación del llanto de un niño. Casi nadie sabía cuánto lo había amado su madre, o la felicidad que había sentido con su llegada al mundo, cuando lo amamantaba... En ese preciso momento, parecía no haber dejado eco alguno en este mundo."
jueves, 9 de septiembre de 2010
La hija del caníbal - Rosa Montero
"...Hans no la quería, la historia se acababa, y Lucía estaba atravesando ese momento de desesperación aguda del final, cuando una pierde la poca dignidad que le queda y telefonea cuando no debe telefonear, y suplica, y llora, y dice frases patéticas que jamás sospechó que pudiera escuchar de sus propios labios. Y, asi como al herido todos los golpes le van a parar a la reciente brecha, al enfermo de desamor toda la realidad le aumenta la angustia de la pérdida. Demodo que el corazón se le detiene cuando ve un coche semejante al de él; o cuando oye, a través de la televisión de cualquier bar, la canción que escucharon juntos una tarde; o cuando huele, en un peatón casual con el que se cruza (tal vez un gordo horrible con la nariz peluda), la estela inconfundible de la misma colonia que él usaba."
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La hija del caníbal,
rosa montero
La hija del caníbal - Rosa Montero
"Toda mi vida he querido olvidar los sueños de la infancia. Suenan a costumbrismo.Toda mi vida he odiado el costumbrismo. Prefiero la picaresca; al menos el pícaro es un héroe que sabe defenderse, a base de ingenio, de las atrocidades del destino."
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La hija del caníbal,
rosa montero
viernes, 14 de mayo de 2010
El guardián entre el centeno. - D.J. Salinger
"Buscar la talla de tu mente y no probarte ideas que no te van"
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D.J. Salinger,
El guardián entre el centeno
miércoles, 10 de marzo de 2010
Beatles, Lars Saabye Christensen
Esta noche tengo ganas de volar, o caer, caer hacia atrás, donde no haya nadie para recibirme, dentro de un agujero negro en el cielo.
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Beatles - Lars Saabye Christensen
miércoles, 10 de febrero de 2010
Deseos de ser punk - Belén Copegui
"Me quedé con el disco en la mano y pensé que los vinilos eran como los cuadernos,se acaban. Eso está bien. Me refiero a que las cosas se acaben. Porque es mejor saber a qué atenerse."
Deseos de ser punk - Belén Copegui
"No es que piense que la música tiene poderes paranormales o algo así, pero tampoco creo que sea igual que decir una frase. La música tiene relieve. Las palabras ahí están, pero si hablas de música tienes que hablar de ritmo, armónicos, melodía, compases, del fraseo, octavas, del tiempo cíclico, los agudos y los graves, el la menor para la tristeza y el la mayor para la alegría. Creo que las canciones son una especie de bombas que explotan ordenadamente. Bombas a pequeña escala, como romper cosas pero no por frustración; no romper cualquier cosa y de cualquier manera, sino romper puertas cerradas que deberían estar abiertas, recuerdos que no merecen existir, días sin actitud."
martes, 19 de enero de 2010
Paraíso inhabitado - Ana María Matute
El doctor Zarangüeta dijo:
-Esta niña está triste... esta niña tiene algo que la está royendo por dentro... ¿Dónde está su madre, por Dios...?
Pero yo sabía que no se trataba de las ausencias -más o menos frecuentes- de mamá: era sentirme privada de la compañía de Gavi, de nuestro territorio de lecturas conjuntas, muy bien enmarcado en el trocito de alfombra donde nos tendíamos a leer. Nuestras confidencias a través del Teatro de los Niños, y la historia bordada en oro y pájaros, que extendía ante nuestros ojos Teo... y a Zar, que cuando no saltaba tras la pelota, se tendía con las patitas delanteras juntas, el morro encima, y mirándonos de reojo, en su particular parcela de alfombra, en la otra esquina, con sus correspondientes rombos y círculos azules y marrones. Ésa era mi tierra, ésa era mi ciudad.
Y, por vez primera, supe lo que era la añoranza, porque empezaron a revivir en mi memoria las tardes en que Teo dejaba de coser, y yo vi por primera vez un samovar.
-Esta niña está triste... esta niña tiene algo que la está royendo por dentro... ¿Dónde está su madre, por Dios...?
Pero yo sabía que no se trataba de las ausencias -más o menos frecuentes- de mamá: era sentirme privada de la compañía de Gavi, de nuestro territorio de lecturas conjuntas, muy bien enmarcado en el trocito de alfombra donde nos tendíamos a leer. Nuestras confidencias a través del Teatro de los Niños, y la historia bordada en oro y pájaros, que extendía ante nuestros ojos Teo... y a Zar, que cuando no saltaba tras la pelota, se tendía con las patitas delanteras juntas, el morro encima, y mirándonos de reojo, en su particular parcela de alfombra, en la otra esquina, con sus correspondientes rombos y círculos azules y marrones. Ésa era mi tierra, ésa era mi ciudad.
Y, por vez primera, supe lo que era la añoranza, porque empezaron a revivir en mi memoria las tardes en que Teo dejaba de coser, y yo vi por primera vez un samovar.
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ana maría matute,
paraíso inhabitado
Paraíso inhabitado - Ana María Matute
- La luz se iba por el montante de la puerta - expliqué.- No quería dormir, estaba esperando, esperando...Siempre estoy esperando.
Eduarda miró la punta encendida del cigarrillo.
Dió una calada y dijo:
- Todo el mundo espera.
- Pero entonces oí las pisadas del Unicornio, y oí cómo aplastaba las hojas del bosque bajo las pezuñas...
- Los Unicornios no hacen ruido, ni dejan huellas, ni aplastan hojas...
- Pero lo vi; vi cómo echaba a correr... Y desaparecía. ¿Volveré a ver al Unicornio?
Eduarda aplastó el cigarrillo en el cenicero, sacudió con la mano el humo que aún flotaba en una casi invisible nubecilla, y dijo:
- Los Unicornios nunca vuelven.
Eduarda miró la punta encendida del cigarrillo.
Dió una calada y dijo:
- Todo el mundo espera.
- Pero entonces oí las pisadas del Unicornio, y oí cómo aplastaba las hojas del bosque bajo las pezuñas...
- Los Unicornios no hacen ruido, ni dejan huellas, ni aplastan hojas...
- Pero lo vi; vi cómo echaba a correr... Y desaparecía. ¿Volveré a ver al Unicornio?
Eduarda aplastó el cigarrillo en el cenicero, sacudió con la mano el humo que aún flotaba en una casi invisible nubecilla, y dijo:
- Los Unicornios nunca vuelven.
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ana maría matute,
paraíso inhabitado
Paraíso inhabitado - Ana María Matute
- Ahora – dijo Gavi – sólo tienes que dejarte llevar… a lo mejor, a lo primero, no sabes muy bien lo que pasa, pero enseguida, enseguida te llevaré a volar conmigo…Y además, vamos a atravesar todos los veleros… y las gaviotas y las nubes… ¡Ya verás! ¿Tienes confianza en mi?
Reconozco que tuve un instante de duda. Pero veía aquella mirada resplandeciente, esperando, esperando, y dije:
- Sí, sólo tengo confianza en ti…
Empezó a calzarme y a atar las correas de los patines. Por algún chispazo, como una gota de luz que caía sobre las correas, me di cuenta de que lloraba. Y pensé que, acaso, sólo yo tenía confianza en él, y deseé decirle que le quería mucho, que le quería más que a nada ni nadie en el mundo. Pero no encontraba palabras, y además tenía un nudo en la garganta que me impedía hablar.
Me puse en pie, me rodeó la cintura con el brazo, canturreó a mi oído, casi en un susurro, su acostumbrado «Ven, ven…», y añadió:
- Cada vez que oigas este tintineo volarás conmigo.
Reconozco que tuve un instante de duda. Pero veía aquella mirada resplandeciente, esperando, esperando, y dije:
- Sí, sólo tengo confianza en ti…
Empezó a calzarme y a atar las correas de los patines. Por algún chispazo, como una gota de luz que caía sobre las correas, me di cuenta de que lloraba. Y pensé que, acaso, sólo yo tenía confianza en él, y deseé decirle que le quería mucho, que le quería más que a nada ni nadie en el mundo. Pero no encontraba palabras, y además tenía un nudo en la garganta que me impedía hablar.
Me puse en pie, me rodeó la cintura con el brazo, canturreó a mi oído, casi en un susurro, su acostumbrado «Ven, ven…», y añadió:
- Cada vez que oigas este tintineo volarás conmigo.
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ana maría matute,
paraíso inhabitado
Paraíso inhabitado - Ana María Matute
- (...) Quiero que sepan que eres mi novia...
Casi me caigo del baúl. Me temblaban los labios, y mi corazón había dejado de golpear: ahora temblaba.
- ¿Yo soy tu novia?
Levantó la cabeza, mirándome. Sus ojos estaban llenos de asombro:
- Pues claro...Eres mi novia porque no podemos separarnos...Como siameses, ¿no te acuerdas?
Yo tenía la garganta apretada, no podía casi hablar. Pero asentí con la cabeza, y él lo dio por bueno.
La imagen de los novios-bandidos del cuarto de la plancha se esfumó.
Casi me caigo del baúl. Me temblaban los labios, y mi corazón había dejado de golpear: ahora temblaba.
- ¿Yo soy tu novia?
Levantó la cabeza, mirándome. Sus ojos estaban llenos de asombro:
- Pues claro...Eres mi novia porque no podemos separarnos...Como siameses, ¿no te acuerdas?
Yo tenía la garganta apretada, no podía casi hablar. Pero asentí con la cabeza, y él lo dio por bueno.
La imagen de los novios-bandidos del cuarto de la plancha se esfumó.
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